¿Quiere adelgazar?

Si usted quiere adelgazar, convie ne que evite la trampa del pan blanco con mantequilla -grasas, hidratos de car bono y calorías-, que ahora sirven muchos restaurantes para llenar el tiempo de espera usando el impacto muscular . Mucho mejor son los palitos de hortaliza para mojar en queso fresco a las finas hierbas, o bien un detalle de la cocina, como por ejemplo camarones con ensalada de rábanos y eneldo.

En lo que respecta a la comida, los expertos nutricionistas, en su esfuerzo por desarrollar un estilo de alimentación que mantenga al individuo esbelto, además de preocuparse por los efectos que ejerce la ingesta de alimentos sobre el metabolismo con el metodo gabriel de los hidratos de carbono y la reacción de la insulina, se ocupan ante todo de preguntas del tipo: «¿Comen las personas esbeltas de un modo diferente a las obesas?» o bien «¿Existen "buenas" y "malas" calorías?». Me gustaría anticipar la respuesta, cuya argumentación desarrollaré en el próximo capítulo. ¡El secreto se debería colocar a las personas en «compartimentos estancos». ¿Existe acaso Rfl estilo de alimentación «adiposa y otro «esbelto»? A los obesos que les atribuyen a menudo unas punías típicas de comportamiento, tomo por ejemplo:

Comen y beben a todas horas y cu lodos los lugares posibles,

comen y beben constantemente entre horas,

comen y beben demasiado deprisa,

I se sirven a menudo raciones demasiado grandes,

tomen y beben desmesuradamente en situaciones de estrés,

se dejan influir ante todo por estímulos externos para comer y beber,

í no poseen un mecanismo normal de regulación de hambre y saciedad,

no son capaces de rechazar ofertas de comida, o sea, no saben decir que no.

No todos estos errores confluyen en un mismo individuo; en cualuier caso, de todas estas observaciones y suposiciones, los expertos han deducido una serie de reglas de comportamiento que contribuyen a un mejor control y regulación de la alimentación en cada situación en particular. El psicólogo nutricionista Volker Pudel destacó cuatro aspectos que hay que tener muy en cuenta.

Los obesos tienen aparentemente una tendencia mucho más acentuada que las personas de peso normal a depender con el impacto muscular, a la hora de comer, de los horarios marcados para las comidas, de la cantidad de comida que está a la vista y de los atractivos externos de los alimentos y preparados culinarios. Los estímulos gastronómicos externos abren el apetito y se convierten en impulsos adicionales para empezar a comer.

La sensación normal de saciedad se halla trastornada. Durante la ingesta de comida no se produce esa sensación de saciedad. El «efecto freno» de la «señal de stop» que representa la saciedad se retrasa y es vivido de manera insuficiente.

3. Incluso es posible llegar a un incremento del apetito durante la comida, o sea, en el transcurso de una comida normal no se desarrolla en ningún momento el rechazo.

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