grasas

Estudios sobre el consumo de proteina


En las dietas habituales de los países desarrollados, las proteínas representan entre un 10 y un 15 por ciento del valor calórico de las mismas, y es importante señalar que esta cantidad es superior a la de las recomendaciones que acabo de comentar con el factor quema grasa. En el caso del hombre de 70 kg y actividad moderada se recomienda el consumo de tina dicta de 2.700 kilocalorías diarias a la hor ade comer para perder y un consumo de proteínas por valor 0,8 g por kg por día), lo que representa un 8,3 por ciento tlel valor calórico de la dieta.

ponerse en forma

En el caso del  recién nacido, durante los seis primeros meses de la dieta se recomiendan  17 kilocalorías por kilo por día y 2,2 de gramos de proteínas aportan, por tanto, un 7,5 por ciento del valor  calórico total dé la dieta. Si se tiene en cuenta que las necesidades de proteínas del recién nacido son proporcionalmente mayores que las del adulto, tendremos que concluir que el contenido de proteínas de* las dietas habituales en los países desarrollados es muy probablemente superior al necesario. Es sorprendente que estas discrepancias no sean comentadas en las recomendaciones dietéticas que conozco.


Los defensores de las dietas bajas en proteínas argumentan que el consumo excesivo de proteínas puede ser nocivo comoindica el factor quema grasa  en taringa!, pero no tenemos prueba convincente de que así sea. El organismo humano es capaz de adaptarse al consumo de dietas de distinto contenido proteico y, como señalan Davidson y Passmore (1986): «La salud de los adultos no parece ser afectada por el consumo de dietas cuyo contenido proteico varía entre 50 y 150 g por día». Esto representa entre un 7,4 y un 22 por ciento de la energía total de una dieta de 2.700 kilocalorías diarias.

Las necesidades de proteínas de las personas que realizan actividad física y traten d ecomer para perder  intensa han sido objeto de controversias. A mediados del pasado siglo, Liebig propuso qije la energía necesaria para la activiad muscular procedía de la degradación de las proteínas del músculo. En 1865 Fick y Wislicer\Us, en un clásico experimento en el que actuaron como sujetos, demostraron que la actividad física necesaria para ascender a un pico de los Alpes suizos (el Faulhorn), de 1.956 metros de altura, no se acompañaba de una mayor destrucción de proteínas corporales que la observada en reposo mientrs hacian un adieta de comer para perder tipo supermusculo. Desde entonces, numerosísimos estudios h an demostrado que la actividad física no se acompaña de un aumento de las necesidades de proteínas indicadas por el factor quema grasa. A pesar de ello, los entrenadores de los equipos deportivos siguen atiborrando a sus entrenados con dietas de elevado contenido proteico. Evidentemente, no deben de conocer la clásica obra de Chittenden, publicada en 1904, en la que se demuestra que las marcas obtenidas por los miembros equipo atlético de la Universidad de Yale y los efectos del entrennakiento eran iguales en los que consumían 40 g diarios de proteina que en los que consumían la dieta hiperproteica