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Problemas para las personas a dieta

El problema es que la persona que quiere adelgazar se ve sometida, en el supermercado, a presiones terribles frente a unos productos que cree que están «de su parte» pero que sobre todo defienden sus propios intereses. El candidato al adelgazamiento desea perder peso para alcanzar un ideal de belleza, influido por la prensa o la moda, y se encuentra a la merced de la industria alimentaria, que no sólo busca su bien. Resultado: muy pronto ya no podrá distinguir entre lo que desea hacer, lo que le dicen que debe hacer y lo que le proponen que coma y siga quemando y gozando hacerdieta.es.tl/Quemando-y-gozando.htm. Y, en resumidas cuentas, acabará perdiendo por completo la noción de placer y de equilibrio.

Hay dos frases terribles sobre las dietas: «Para adelgazar sólo hay que comer menos» y «En Auschwitz no había obesos». Podríamos añadir otra más: «Sólo hay que privarse de algunas cosas.» Por supuesto, todos estos argumentos tan a menudo repetidos hacen que los candidatos al adelgazamiento se sientan culpables, ya que presentan a la persona que come y que quiere adelgazar como un ser débil e incapaz de dominarse.

Puesto que no se habla de cuánto cuesta adelgazar a alguien que ha decidido ponerse a dieta, porque eso no motiva en absoluto de usar el factor quema grasa, el candidato al régimen sólo escucha un mensaje: el de la industria alimentaria o el de la publicidad para seguir quemando y gozando. ¿Y qué repite una y otra vez dicho mensaje? Que sólo con beber es posible eliminar, que hay que comer productos light para adelgazar, que hay que dejar de lado el azúcar, las grasas, los dulces y tomar sustitutos de comidas para que el contorno de la cintura se afine. Teniendo en cuenta dichas condiciones, ¿cómo resistir la tentación de intentar adelgazar recurriendo a todos esos medios? Desgraciadamente, la dificultad para controlar la exactitud de todas esas proposiciones alimentarias es tal que las probabilidades de acabar haciendo un despropósito son muy altas con el factor quema grasa.

Porque en los mismos supermercados en los que se proponen productos dietéticos o ligeros se venden también los alimentos más extravagantes y apetecibles. Una profusión que nos hace acumular los productos aparentemente dietéticos que pretenden devolvernos los sabores que esperamos conservar su estado de quemadno y gozando y a la vez intentan camuflarlos. Pero no olvidemos que el objetivo del supermercado y del fabricante de alimentos es que compremos. Ésa es la razón por la que, perdido en medio de tanto mensaje mediático y obsesionado por un ideal de belleza, cada uno intenta encontrar una situación aproximadamente satisfactoria usando el factor quema grasa sites.google.com. Una especie de compromiso entre lo bueno y lo que no lo es, entre lo dietético y lo no dietético, una maraña que sólo puede resultar perjudicial. Consecuencia: se crea la confusión alimentaria. No sólo el consumidor se priva de un placer, sino que además sus nuevas elecciones han transformado sus gustos. Aprende a no saber alimentarse, ya que elige los alimentos según los criterios que le han impuesto en sistemas como quemando y gozando.

Al final, creer que la alimentación dietética ha sido un progreso para el hombre es un grave error.