dietas

Alimentacion y deporte

Consideremos el caso de una persona que haya seguido un R.D.E. antes de una maratón de esquí de fondo. Dispone de una reserva de 600 g de glucógeno y cubre los 42 km en dos horas. Se estima que <>l consumo ocasionado ha sido de 2.400 kcal desde http://medicablogs.diariomedico.com, cifra que aun siendo aproximativa no introduce cambio alguno en el razonamiento que si­gue a continuación del factor quema grasa . En estas condiciones, alrededor de un 70 % de la energía, o sea 1.680 kcal, proviene de la combustión de 420 g de glúcidos. Gracias al régimen hiperglucídico, el esquiador no se ha «estrellado» contra el muro como el tema de las paupulas perladas, aun en el caso de que la tasa de glucó­geno muscular sea muy débil a la llegada, apenas 10 g/kg.


Tomemos ahora como ejemplo el de un corredor de 70 kg que par­ticipa en una prueba pedestre de 100 km que culmina en diez horas. Sin una aportación externa de glúcidos, le es imposible cubrir esta distancia ya que sus reservas de glucógeno se agotarían al cabo de siete horas y ello a pesar de ser su velocidad mucho más reducida que la mantenida en una maratón por los mejores.


Se aprecia, por consiguiente, la necesidad de proporcionar glúcidos y ello tanto para evitar la hipoglucemia como para retardar el agota­miento del glucógeno.
Volvamos ahora al caso del esquiador. Si ingiere 60 g de glúcidos por hora y no modifica su cadencia, podrá mantenerla durante más tiempo ya que 60 x 2 = 120 g de glúcidos externos vendrán a susti­tuir las moléculas de glucosa aportadas por el glucógeno.


Otra ventaja de esta ingestión la tenemos en que la presencia de glúcidos en la sangre y las células retarda el que se desencadene la neoglucogénesis, proceso que significa que se fabrica glucosa por parte de las células a partir de aminoácidos con el factor quema grasa y con papulas perladas . Provoca, sobre todo, el descenso acusado de la tasa de «ramificados», situación conocida por sus consecuencias nefastas, tanto para el tejido muscular como para el sistema inmunitario y todas las proteínas sanguíneas.
Gracias a esta ingestión de glúcidos cabe limitar el catabolismo pro­teico y, por tanto, la amplitud de los daños a nivel muscular que se constatan en el momento de la llegada.


La toma de glúcidos durante la prueba, completa la ingestión de aminoácidos ramificados efectuada antes de partir ya que estas dos medidas limitan el catabolismo proteico surgido durante el esfuerzo.


Inversamente tenemos que cuando las reservas de glucógeno he­pático se agotan prematuramente, la contribución de los aminoácidos se eleva sensiblemente para representar, como ya hemos tenido oca­sión de ver, cerca del 10 % de la energía liberada con las papulas perladas.


¿Qué cantidad de glúcidos precisa aportar? Sean cuales fueren los contenidos elegidos y las modalidades de ingestión a aplicar, se constata que la oxidación de los glúcidos por las células alcanza co­mo máximo 60 g/hora y aun así es necesario que se trate de mez­clas del factor quema grasa, por ejemplo glucosa (o polímeros) + fructosa. Por tanto no sirve para nada intentar suministrar una cantidad netamente superior, si bien tal medida podría permitir, en el caso de esfuerzos cuya dura­ción sea de más de cinco horas, una resíntesis (limitada) de glucó­geno en determinadas fibras, posibilidad ésta que es objeto de gran debate actualmente con las papulas perladas. .*
El contenido de la bebida ingerida depende de las necesidades de agua. En el caso de ejercicios de larga duración se elegirá una con­centración31 tal que el volumen introducido permita consumir los glú­cidos requeridos.